Autoescuela La Milagrosa

El Consejo de Ministros aprobó el viernes 10 de abril un Proyecto de Ley que reforma el sistema de valoración de daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de tráfico, el conocido Baremo de Indemnizaciones, que comienza su tramitación parlamentaria para su entrada en vigor, y que el Ministerio de Justicia prevé que "esté aprobado por las Cortes en este período de sesiones". La reforma –consensuada por asociaciones de víctimas, entidades aseguradoras, magistrados y Fiscalía de Seguridad Vial– partía de un documento creado por las asociaciones de víctimas, con diez puntos en los que debería inspirarse la reforma. En 2010 un grupo de trabajo elaboró una norma con 115 artículos con el objetivo de actualizar el anterior Baremo de 1995, tanto en sus supuestos como en las cifras de indemnización.

Con este nuevo Baremo, las indemnizaciones por fallecimiento o secuelas se acercan a las pagadas en Europa y se recogen supuestos no imaginados en los años 90, como  familias monoparentales, familias con hijos de otros matrimonios, etc. En general, la nueva ley "permitirá incrementar la protección a las víctimas mediante la garantía de una indemnización suficiente", explica el Ministerio de Jusiticia. Rafael Catalá, ministro de Justicia, señaló en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros este Baremo supondrá una importante mejora para el sistema público de salud,"porque las aseguradoras indemnizarán a los servicios públicos de salid de las diferentes Comunidades Autónomas los gastos derivados de nuevos perjuicios cubiertos, como los importes médicos futuros, ciertos gastos de rehabilitación o de recambio de prótesis de lesionados graves",  y que, por la aplicación del Baremo, aumenten los acuerdos extrajudiciales, aliviando, así, la carga de los juzgados.

Daños patrimoniales. El nuevo Baremo clarifica y regula el resarcimiento en concepto de gastos y racionaliza el cálculo del lucro cesante (pérdida de ganancia legítima por la víctima), que contempla los ingresos netos de la víctima, pero también valora el trabajo no remunerado –como tareas del hogar– o la pérdida futura de trabajo de menores y estudiantes. Además, introduce un coeficiente específico para cada perjudicado que combina factores como la duración del perjuicio, el riesgo de fallecimiento y la deducción de las pensiones públicas. También distingue entre 'perjuicio patrimonial básico' o gastos razonables derivados del fallecimiento –compensados con un mínimo de 400 €– y 'gastos específicos', que incluyen el traslado del fallecido, repatriación, entierro y funeral. Además, al tener en cuenta las nuevas estructuras familiares y la individualización de la indemnización, se mejora la percepción de ésta.

Secuelas. Se refuerza en especial la reparación a grandes lesionados, indemnizando no solo los perjuicios, sino los daños emergentes relacionados con gastos asistenciales futuros. Además, el Baremo se ha adaptado al actual estado de la Ciencia.

Lesiones temporales. El Baremo distingue entre 'gastos de asistencia sanitaria' y 'gastos diversos resarcibles' (los necesarios y razonables que genere la lesión en el desarrollo de la vida ordinaria del lesionado, desplazamientos de familiares para atenderle, gastos para atender a los familiares menores o especialmente vulnerables de los que se ocupe el lesionado...).

Perjuicios extra-patrimoniales. El nuevo Baremo reestructura el perjuicio personal básico en las indemnizaciones por muerte y su relación con los perjudicados particulares, que se encuadran en 5 categorías (cónyuge, ascendientes, descendientes, hermanos y allegados). Y considera que "estos sufren siempre un perjuicio resarcible y de la misma cuantía, con independencia de que concurran o no otras categorías de perjudicados".

Por último, hay que añadir que el criterio de actualización anual del sistema indemnizatorio se establece en relación al índice de revalorización de las pensiones previsto en la Ley de Presupuestos Generales del Estado "por ser el que más se aproxima a sus principios y características", según el Ministerio de Justicia.

 

 

Un vehículo circulando a 48 km/h, ve a un peatón que se dispone a cruzar la calzada. Desde que este conductor percibe el peligro hasta que pisa el freno transcurre al menos 1 segundo a una distancia del peatón de 17 metros. El conductor no puede evitar el atropello, que se produce a unos 36 km/h teniendo resultados lesivos para el peatón.

El consumo de estas sustancias o combinadas producen alteraciones en los individuos (sensación de euforia, alteraciones en la percepción, somnolencia, fatiga, alucinaciones, mareos, visión borrosa, alteración de los colores, agresividad, etc) que afectan negativamente a la conducción y que dan lugar a errores que propician el aumento del riesgo y que se produzca el accidente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las sanciones

 

La normativa establece para conductores que den una tasa de entre 0,25 y 0,50 miligramos por litro de aire expirado, la sanción es de 500 euros y la pérdida de 4 puntos. Cuando se trate de conductores reincidentes que ya hubiesen sido sancionados en el año inmediatamente anterior por dar positivo en alcohol, la sanción es de 1.000 euros y la detracción de 6 puntos. Estas mismas sanciones son aplicadas a los conductores que son denunciados por circular con más de 0,50 miligramos de alcohol por litro de aire expirado.

En el caso de las drogas, la ley prohíbe conducir con cualquier presencia de droga en el organismo, quedando excluidas las sustancias que se utilicen bajo prescripción facultativa y con finalidad terapéutica. Esta infracción, catalogada como muy grave, tendrá una sanción de 1.000 euros y la retirada de 6 puntos. Además de la sanción administrativa, el Código Penal recoge en su capítulo IV los delitos contra la Seguridad Vial, entre los que se incluye la conducción con exceso de alcohol o bajo la influencia de drogas, cuyas penas van de 3 a 6 meses de prisión, o mutas de 6 a 12 meses de trabajo en beneficio de la comunidad y privación del derecho a conducir de 1 a 4 años.

¿Queremos que nuestros hijos vayan seguros en el coche, o que simplemente vayan? Esta es una pregunta que tal vez muchos padres no se paraban a hacer, hasta que respondió la legislación en nombre de todos y se hizo obligatorio el uso de sistemas de retención infantil, o lo que es lo mismo, las sillitas para niños en los coches.

Y es que antiguamente se hacían muchas cosas, y se podían tener muchas malas costumbres, por desconocimiento, por ignorancia, o porque durante años eso de la seguridad parece que no importaba demasiado. Pensemos por ejemplo que no hace tantos años que no eran obligatorios los cinturones de seguridad en las plazas posteriores, o que se hizo obligatorio el uso del cinturón en todo tipo de carreteras, o que se generalizaron sistemas de mejora de la seguridad como el airbag.

 

  

 

Los sistemas ISOFIX

  • Los sistemas isofix son los sistemas de anclaje más recomendados y seguros, reduciendo la probabilidad de que el asiento se coloca de forma incorrecta y además facilitando su instalación en el vehículo.

  • Ancla la silla al vehículo mediante 2 o 3 puntos de sujeción (2 en el chasis del asiento trasero y un Top Tether que evita que la silla rote).

 

 

Consejos

 

 

Estudio del Racc sobre el uso de los sistemas de retención infantil